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El ayuntamiento y su cruzada contra la juventud

Julio 28, 2008

Vivo en Málaga, una ciudad costera cuya principal fuente de ingresos es el turismo y la construcción (aunque de lo segundo ya podemos olvidarnos). Una de las características que podríamos atribuir a esta ciudad es, sin duda, la pretenciosidad de quienes la gobiernan. Como buena ciudad dirigida por el Partido Popular, lo importante aquí no es la comodidad de los ciudadanos o nuestra calidad de vida, sino la propia imagen estética de la ciudad. Cualquiera que analice varias ciudades al azar podrá ver la diferencia tan significativa entre unas y otras, entre las que dedican dinero para restaurar los institutos y las que lo dedican en poner aceras de mármol y palmeras orientales. Así es como podríamos definir a Málaga; un gran boulevard amarmolado de palmeras orientales.

Cuando pensé que esta ciudad no podría sorprenderme más de lo que me sorprende, me encuentro con la última cruzada del ayuntamiento con los jóvenes, ¡malditos jóvenes! ¡esos vándalos que van por ahí quemando papeleras y robando coches! Al parecer el edificio del ayuntamiento se ha visto amenazado por las pandillas de pijas de tacón de aguja o las temerosas bandas juveniles de góticos corta-venas, y ha decidido tomar cartas en el asunto, ¡y vaya cartas! Un dineral le habrán pagado al lumbrera que sugirió instalar una frecuencia ultrasónica nocturna sólo perceptible por los oídos de los chavales menores de 25 años, un sonido tan insoportable que no puedes permanecer a menos de 100 metros del ayuntamiento si no quieres que te duela la cabeza y empieces a vomitar. Otra gran misión cumplida del alcalde, Don Paquito el de las Torres, que acaba de asegurarse un ayuntamiento libre de adolescentes por las noches.

¿He mencionado que la técnica de instalar este tipo de frecuencias para ahuyentar a los jóvenes fue prohibida en Alemania por atentar directamente contra la salud de las personas?

Un comentario

  1. Buenas Alberto! La verdad es que me acabo de enterar de ese dispositivo antiadolescentes que yo solo aplicaría a canis…pero bueno, no voy a transformar mi comentario en un manifiesto anticanis que me voy a parecer “al de las Torres” jaja. Es cierto que se está sobrevalorando la estética y menos otras cosas que afectan más a los ciudadanos. Aunque Málaga sigue sin ser una ciudad limpia, pero claro es que vamos a tener dos especies de “rascacielos” en Juan XXIII que para sorpresa van a ser pisos. Ya me imagino la estética con los calzones colgando por las terrazas…
    Un saludo,
    A.S.Humanes



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